Las rentas de vivienda en la Ciudad de México muestran una amplia diferencia entre zonas y condiciones habitacionales: en Iztapalapa, una familia de cuatro integrantes paga 3 mil 100 pesos mensuales por un inmueble de apenas 40 metros cuadrados, mientras en Polanco el alquiler puede llegar a 120 mil pesos por un departamento de entre 120 y 140 metros cuadrados.
El contraste refleja dos segmentos opuestos del mercado inmobiliario capitalino. Mientras los hogares de menores ingresos enfrentan espacios reducidos y dificultades para cambiar de vivienda, las zonas de mayor actividad comercial y demanda residencial concentran departamentos con acabados de lujo y precios elevados.
Espacios reducidos en Iztapalapa
En la colonia San Andrés Tetepilco, Fany relató que lleva más de 30 años sin poder mudarse debido al alto costo de las rentas. Actualmente comparte una vivienda de tres cuartos con su esposo y sus dos hijas adultas.
Uno de los cuartos funciona como dormitorio para los cuatro integrantes, lo que limita la privacidad y obliga a turnarse para cambiarse de ropa. En otro espacio se concentran el comedor y la cocina, donde el refrigerador y la lavadora permanecen juntos por la falta de superficie disponible.
A la falta de espacio se suma la inseguridad que la familia ha enfrentado en los alrededores de su domicilio. Fany señaló que incluso ha sido asaltada a pocos pasos de la salida de su casa.
Polanco concentra las rentas más altas
En Polanco, Georgina Ricks indicó que las rentas pueden alcanzar 120 mil pesos mensuales para departamentos de obra nueva, con superficies de entre 120 y 140 metros cuadrados. También mencionó que algunos penthouses llegan a ofrecerse hasta en 300 mil pesos al mes, como ocurre con propiedades ubicadas en la calle Alejandro Dumas.
Las viviendas de este segmento cuentan con acabados de lujo y, en algunos casos, se ofrecen sin amenidades adicionales como salones de fiestas. La ubicación, cercana a boutiques y comercios exclusivos de avenidas y calles como Masaryk, Homero y Horacio, es uno de los factores asociados con los precios.
La diferencia entre ambos extremos evidencia la desigualdad en el acceso a la vivienda dentro de la capital, donde el costo, la superficie y la ubicación determinan condiciones habitacionales muy distintas para las familias.

