Skip to main content Scroll Top

Sargazo alcanza niveles récord en 2026 y presiona a las costas de Quintana Roo

El sargazo alcanzó en 2026 niveles sin precedentes en el Caribe mexicano, con alrededor de 90 mil 538 toneladas diarias en la región y hasta 9 mil 54 toneladas que recalan en las costas de Quintana Roo durante los periodos de mayor presencia. El fenómeno afecta playas, arrecifes, manglares, turismo, comunidades costeras y la salud de habitantes y trabajadores.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, señaló que la cantidad registrada este año es cuatro veces mayor que la de 2025 y 27 veces superior al promedio histórico. Autoridades federales han reconocido que la magnitud de la arribazón exige reforzar la recolección en altamar y la contención antes de que el alga llegue a las playas.

El Caribe mexicano concentra una mayor biomasa

Hasta el 6 de agosto, la Secretaría de Marina contabilizó 18 mil 229 toneladas de sargazo en el Caribe mexicano y 168 mil 427 toneladas en el Atlántico Central Occidental. La distribución del alga depende de los vientos y las corrientes marinas, por lo que la biomasa observada en el océano no necesariamente llega en su totalidad a las costas.

Rosa Elisa Rodríguez Martínez, de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, explicó que el crecimiento del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico está relacionado con cambios en los patrones de viento y circulación oceánica, además de una mayor disponibilidad de nutrientes como nitratos y fosfatos en el Atlántico tropical.

Observaciones satelitales del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida registraron un aumento de la biomasa atlántica, que pasó de 63 millones de toneladas en 2018 a 214 millones en 2025. En el Caribe occidental, el volumen también creció durante 2026: en abril pasó de aproximadamente un millón de toneladas a cuatro millones, mientras que en junio aumentó de 2.4 millones a 3.6 millones.

Impactos en turismo, ecosistemas y salud

En municipios como Tulum y Playa del Carmen, algunos hoteles han cerrado o analizan operar únicamente durante ciertos meses debido a la reducción de visitantes. Restaurantes y comercios también han reportado afectaciones por la disminución de la actividad turística.

La descomposición de grandes cantidades de sargazo reduce el oxígeno en el agua y puede provocar la muerte de peces. También afecta pastos marinos, tortugas, bahías, manglares y playas, de acuerdo con especialistas.

Cuando el alga se acumula y comienza a descomponerse, libera gases que pueden causar dolor de cabeza, irritación de ojos, nariz y garganta, náuseas y mareos. Además, se ha advertido que el sargazo puede contener contaminantes como arsénico, cadmio y plomo, capaces de incorporarse a las aguas costeras y a las cadenas alimenticias.

La presencia masiva del alga también modificó la vida cotidiana en comunidades como Punta Allen y María Elena, dentro de la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, donde habitantes han dejado de acudir a las playas para realizar actividades recreativas.

Gobierno anuncia refuerzo de la estrategia

La Secretaría de Marina mantiene una estrategia de atención que contempla recolectar sargazo en aguas abiertas, aguas someras y playas, además de definir un destino final para su aprovechamiento industrial o confinamiento. La dependencia opera con dos buques sargaceros, 11 sargaceras costeras, embarcaciones anfibias, vehículos y personal en coordinación con los gobiernos estatal y municipales.

Para fortalecer las acciones se prevé una inversión superior a 2 mil millones de pesos en dos etapas. La primera considera 768.7 millones de pesos para elevar la capacidad de recolección en el mar a mil 870 toneladas diarias, adquirir dos remolcadores y seis sargaceras costeras, instalar barreras dinámicas y colocar 50 kilómetros de barreras de contención en Playa del Carmen, Cancún, Tulum, Puerto Morelos y Mahahual.

Especialistas consideran necesario utilizar información satelital para anticipar los arribos y planificar con meses de anticipación la contratación de personal, maquinaria y servicios. La evolución del fenómeno mantiene bajo presión a los ecosistemas costeros y a las actividades económicas de Quintana Roo durante la temporada 2026.