Entre enero y marzo de 2026, las exportaciones de petróleo y derivados de la petrolera estatal hacia Cuba se redujeron drásticamente, promediando cerca de 900 barriles diarios en el primer trimestre del año. Esa cifra implica una caída aproximada de 96% respecto al mismo periodo de 2025.
La empresa reportó ingresos por esos envíos por alrededor de 256.2 millones de pesos (aproximadamente 14.2 millones de dólares) durante los tres primeros meses de 2026. En 2025, las ventas a la isla se realizaron a volúmenes significativamente mayores bajo la razón social previa de la filial encargada de la operación.
En su informe anual la compañía indicó que, a partir del 31 de marzo de 2026, la sociedad que había canalizado esos envíos cambió su denominación y continúa operando bajo la nueva razón social. Según el texto, las transacciones se pactan en moneda local y existen procedimientos internos para garantizar el cumplimiento de la normativa aplicable.
Especialistas citados en coberturas periodísticas atribuyen la reducción de los envíos a una combinación de presiones internacionales y decisiones estratégicas de la compañía. Además, expertos han planteado dudas sobre la transparencia y los mecanismos de pago relacionados con esos contratos.
El cambio en la estructura societaria y el desplome en los volúmenes reavivan el debate sobre la política energética y comercial de la petrolera y sobre la viabilidad de mantener envíos regulares a Cuba en el contexto geopolítico actual.


